Y entonces, se obró el milagro

Parece que fue ayer cuando Melanie Border y John Galloway, de los Geoparques de la Ribera Inglesa y de la Costa del Cobre (Irlanda), respectivamente, vinieron a evaluar este territorio. Corría el verano de 2013 y aunque habíamos presentado la candidatura a Geoparque en otras dos ocasiones,  nos enfrentábamos por primera vez a este examen,  con mucha ilusión, pero también con un montón de incertidumbres.

Fueron días muy intensos. Conocíamos muy bien los incontables valores de este territorio y cuatro días se nos antojaron demasiado breves para mostrarles todo lo que queríamos que vieran .

¿Cómo resumir toda la belleza de nuestros paisajes, la riqueza de nuestra historia y la pasión de los vecinos de la comarca en tan poco tiempo?

En el mirador de Zaorejas

Es imposible, pero teníamos que elegir, así que pensamos en el mensaje que queríamos transmitirles y elegimos esos lugares que creímos que lo expresaban mejor, aunque en ocasiones no fueran los  más impresionantes y tuvieramos esa sensación de que realmente no conoces el Geoparque si no visitas la laguna de Taravilla, el Salto de Poveda, el Valle del Mesa o el Románico rural, por poner sólo algunos ejemplos. No en vano, tenemos el Geoparque más grande de España, pero además una inmensa geodiversidad y una gran variedad de paisajes, así que la cuestión era bastante complicada.

Aun así, las jornadas resultaron muy largas y tuvimos a nuestros evaluadores corriendo de un sitio a otro para que pudieran llevarse el mayor número de panorámicas en la retina: El Barranco de la Hoz, el Mirador de Zaorejas, la Sima de Alcorón, Chequilla, Checa, Peralejos de las Truchas, la Sierra de Caldereros, Molina de Aragón, Poveda, Peñalén…

“I´m so tired” (Estoy muy cansada). No recuerdo la cantidad de veces que escuchamos decir esta frase a Melanie. No hacía más que resoplar, lo que no era de extrañar porque no les dejamos ni un minuto libre.

Estábamos bastante preocupados, ya que una cosa es querer que los evaluadores vean muchos lugares y otra muy distinta que acaben exhaustos, maltrechos o enfermos. Eso por no hablar de que Melanie es inglesa y John, irlandés, por lo que podéis imaginaros que después del primer día de campo y mucho sol, ambos terminaron con cierto moreno de color rojo cangrejo del río Gallo, que tenía muy mala pinta.

Alcaldes, técnicos, autoridades locales, provinciales y regionales iban apareciendo y desapareciendo como por arte de magia en cada una de las paradas de nuestra ruta… Los evaluadores nos pidieron un resumen con las fotos y los nombres de todas las personas que habían conocido -no creo que de otra manera hubieran podido hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo-.

Dinner

Eso, por no mencionar que después de todo el trabajo de organización que había detrás en constante contacto con personas y administraciones para coordinar las comidas y las cenas, creo que no dimos ni una y volvimos locos a todos los restaurantes, que sin embargo, hicieron de su capa un sayo y resolvieron todos los inconvenientes con la mayor naturalidad y siempre con una sonrisa.

Y entonces llegamos a la última tarde para volver a vivir otro milagro con una jornada de convivencia en compañía de centros educativos, asociaciones, empresas y vecinos.

Estoy convencida de que realmente se obró magia.

Personalmente, creo que no he vivido momentos más gratificantes que los de aquellos días, viendo cómo personas de diferentes opiniones y signo político unían sus fuerzas por algo que en aquel momento consideraron importante para el futuro de este territorio.  Esta es una comarca especialmente complicada,  porque esa gran geodiversidad y los distintos paisajes hacen que los intereses, el carácter y las sensibilidades de las personas sean también diferentes y, en ocasiones, resulte muy difícil llegar a acuerdos.

“Si es que no nos damos cuenta de lo que somos capaces de conseguir cuando trabajamos todos juntos”, recuerdo escuchar entre los corrillos de políticos y empresarios. Estábamos muy cansados, incluso llegaría a decir, que desbordados, pero todo desapareció cuando escuché esas palabras. Entonces pensé que el ser humano es realmente maravilloso y que, aunque no consiguieramos ser Geoparque, el esfuerzo habría merecido la pena.

Hoy somos Geoparque Mundial de la UNESCO (en 2016 esta figura de calidad se convirtió  en un subprograma de la UNESCO, dentro del programa de Ciencias de la Tierra y Geoparques) y de nuevo nos enfrentamos a un proceso, esta vez de revalidación, para continuar en la carrera con las mismas incertidumbres, con mucho trabajo a las espaldas y preparados para que se obre otra vez el milagro.

***

And then, the miracle was worked

It seems that it was yesterday when Melanie Border and John Galloway, from the Geoparks of the English Riviera and the Copper Coast (Ireland), respectively, came to evaluate this territory for the first time because the Señorío de Molina aspired to belong to the European Geoparks Network

It was the summer of 2013 and it was the first time that we faced this exam, after having submitted the application twice before, with all the illusion of the world and many uncertainties.

They were very intense days. We knew the countless values of this territory and four days seemed too brief to show them everything we wanted them to see.

How to summarize all the beauty of our landscapes, the richness of our history and the passion of the inhabitants of the region in so little time?

It is impossible and we had to choose, so we thought about the message we wanted to convey and we chose those places that we thought were best to express it. Sometimes, they were not the most impressive places and we had the feeling that they wouldn´t really know the Geopark if, for example, they don´t visit the lagoon of Taravilla, the Poveda waterfall or the Mesa Valley River.

Not in vain, we have the largest Geopark in Spain, but also an immense geodiversity and a great variety of landscapes, so the question was quite complicated.

Even so, the days were very long and we had our evaluators running from one place to another so that they could see the greater number of landscapes: The Barranco de la Hoz, the Zaorejas viewpoint, the Alcorón chasm, Chequilla, Checa , Peralejos, the Caldereros Mountains, Molina de Aragón, Poveda, Peñalén …

“I’m so tired”. I do not remember how many times we heard to Melanie say this phrase. She was only snorting and it’s no wonder because we did not leave them a minute free.

We were quite worried because it is one thing to want the evaluators to see many things and quite another that they end up exhausted, battered or sick. Not to mention that Melanie is English and John, Irish, so you can imagine that after a very sunny first day in the field both ended up with a very red tan that looked very bad. However, they did not complain.

Mayors, technicians, local, provincial and regional authorities were appearing and disappearing as if by magic in each of the stops on our route … The evaluators asked us for a summary with the photos and names of all the people they had met because I do not think that otherwise, they would have been able to get an idea of what was happening.

That, not to mention that after all the organizational work in constant contact with people and administrations to coordinate lunches and dinners, I think we were wrong every time with the information given to the restaurants. In spite of this, they did a great job, always with a smiled.

And then we come to the last afternoon to live another miracle with a day of coexistence in the company of schools, associations, businesses, and neighbors.

I believe those days magic was done.

Personally, I think I have not lived more rewarding moments than those, seeing how people of different opinions and political sign joined forces for something that they considered important for the future of this territory.

This is a particularly complicated region because that great geodiversity and the different landscapes mean that the interests, character and sensibilities of the people are also different and, sometimes, it is very difficult to reach agreements. “Sometimes, we do not realize what we are able to achieve when we all work together,” I remember listening among small groups of politicians and businessmen.

We were very tired, I would even say, overwhelmed, but everything disappeared when I heard those words. Then I thought that the human being is really wonderful and even if we did not manage to be a Geopark, the effort would have been worth it.

Today, we are the Molina-Alto Tajo UNESCO Global Geopark (In 2016 Geoparks became a UNESCO program) and again we face a process, this time of revalidation, to continue in the race, with the same uncertainties, with a lot of work behind the scenes and ready for the miracle to work again.

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