Un día perfecto entre Peñalén, Poveda y Taravilla (A perfect day, between Peñalén, Poveda and Taravilla)

Una de las mejores cosas del Geoparque Comarca de Molina-Alto Tajo es lo fácil que resulta ver muchas cosas chulas sin demasiadas complicaciones. Claro que cuando vives aquí, no siempre encuentras la voluntad necesaria porque, al fin y al cabo, puedes ir cualquier día. Quizá por eso hay quien arrastra la maldición de no conocer su tierra, preso  del  sortilegio del “ya iré”. Yo tengo un grupo de “frutillas”, amigos con los que de vez en cuando salimos de marcha por nuestros páramos y accidentes. El grupo pretendía llamarse “y la rutilla para cuando”, pero fruto de un error tipográfico, de esos tan típicos del Whatsapp, ahora nos encantan también las sandías, las peras y los plátanos.

Aquel día no salí de ruta con “los frutillas”, sino con mi familia. Estaba con mis cosas del blog, cuando recibí un mensaje: “Avíate que nos vamos a Peñalén a comer y luego a hacer una ruta por Poveda de la Sierra y Taravilla”. Era mi hermana “La Mayor”. Nos podemos pasar la vida planeando cosas que nunca haremos, cuando los mejores planes surgen en el momento en el que decides simplemente hacerlo y alguien dice “vamos”,  no como quien pregunta dudando, sino afirmando rotundamente y de manera categórica.

Y allí estábamos de repente, subidos en el coche, tres de mis hermanos y dos cuñados, rumbo a Peñalén.

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Los fantasmas de invierno celebran sus fiestas de verano en el frontón.// Foto: M.Perruca.

Nos encontramos un pueblo en fiestas, las de septiembre, que se han trasladado a agosto para que los fantasmas de invierno, que en verano se ponen su traje de carne y hueso, pudieran asistir. Los fantasmas de invierno son todas esas personas que tienen un pueblo, del que se sienten orgullosas, pero que sólo lo pueden vivir en verano porque trabajan en la capital. Ahora tomaban el vermú en la plaza, con una sonrisa de oreja a oreja y felices de poder celebrar sus fiestas en familia, pero en invierno gritan su ausencia por las calles y arrastran sus cadenas por los rincones oscuros y vacíos.

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Arenas de Utrillas, a la entrada de Peñalén. //Foto: M.Perruca

Reservamos mesa en el restaurante “El Fósil”. Si el otro día hablábamos de “Las Terreras” de Peralejos de las Truchas, en Peñalén, esas arenas de Utrillas conforman el paisaje de la localidad. Las puedes observar por doquier, e incluso una empresa las explota para extraer el caolín, que emplean para diversos materiales de construcción. El gran libro verde de la Geología del Parque Natural –naranja si es que tienes la primera edición- la Guía Geológica del Parque Natural del Alto Tajo, nos explica que estas formaciones se corresponden con el Cretácico Inferior, hace unos 100  millones de años, cuando nos tenemos que imaginar un mar tropical poco profundo y de aguas cristalinas, al que desembocaban varios ríos. Esos ríos fueron los que acumularon estas arenas.

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Algunos fósiles encontrados en el entorno de Peñalén. // Foto: M.P.

Entre los vecinos de Peñalén hay muchos amantes de los fósiles porque resulta muy fácil encontrarlos en su entorno. Allí conocen como potras a las terebrátulas  (una especie de mejillón), gallinejas a los rinconélidos y almohadas a los erizos de mar. Me lo explicaba Javier, el dueño del restaurante, mientras me mostraba algunos de sus ejemplares.

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Vistas desde el pueblo.//Foto: M.P.

Antes de comer, dimos una vuelta por el pueblo. Lo más singular de Peñalén es el entorno en el que está enclavado, también flanqueado por arenas de Utrillas y grandes murallones de roca caliza, sedimentada bajo un mar tropical, que en determinados lugares se pliega en acordeón. Es impresionante el paisaje que dibujan estas rocas poco antes de llegar al pueblo, mientras salvas las curvas y pendientes de la carretera. De hecho, echamos de menos un lugar donde poder parar y dejar el coche para tomar alguna foto o disfrutar del paisaje.  Estas rocas se plegaron durante la orogenia Alpina, cuando se produjo el choque de placas por el que se formaron las principales cordilleras del Sur de Europa y Asia, como los Pirineos, los Alpes o el Himalaya, entre otras.

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Iglesia de San Juan Bautista, reconstruida en el siglo XX. //Foto: M.P.

Disfrutando del paisaje, ascendimos hasta la iglesia, situada en el punto más alto del pueblo: “Conforme nos vamos haciendo mayores la cuesta se hace más pina”, nos comentaba un vecino. Asistir a Misa los domingos debería tener indulgencias para los feligreses de Peñalén, pero lo cierto es que las vistas desde allí  son increíbles. Dedicado a San Juan Bautista, se trata de un templo sencillo, con portada abocinada de arco de medio punto y torre de planta cuadrada. De origen Románico (S.XII), la iglesia  fue reconstruida en el siglo XX, aunque conserva algunos elementos góticos en su interior.

Después de un breve paseo para hacer hambre nos fuimos a comer. El restaurante “El Fósil” se encuentra en la entrada del pueblo y es un negocio familiar donde se puede disfrutar de la cocina casera y de un ambiente muy acogedor.

Duemps

El menú es muy variado, mezclando los sabores de estos páramos con otros procedentes quizá de  ese mar del Cretácico, con platos muy  bien elaborados y presentados. Además, tienen una gran parrilla de leña en la terraza, que Yolanda, la mujer de Javier, estuvo vigilando durante toda la mañana. Degustamos unas buenas migas de pastor, judías blancas con sepia, arroz caldoso y ensalada de langostinos, de primer plato y para el principal optamos por las carrilladas, la parrillada y  las albóndigas y no dejamos ni ripio en el plato. Creo que no hace falta que diga nada más. Nos despedimos con la promesa de volver, quizá en invierno, cuando haya menos jaleo. Abren todo el año, porque en otoño y en invierno tienen los camiones del caolín y los cazadores.

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Migas de Pastor con naranja y uvas. //Foto: M.P.

De allí pusimos rumbo hacia las Casas del Salto, para hacer parte de la Geo-ruta 7 del Parque Natural del Alto Tajo y visitar lugares como el Salto de Poveda, la Laguna de Taravilla y “el chochopiedra”.

– ¿Qué es eso del “chochopiedra”? Nos preguntaba constantemente mi hermana “La Mayor”.

-Cuando lleguemos lo verás.

No estaba muy convencida de contar esta anécdota en el blog, por si podía herir alguna sensibilidad, pero al final decidimos incluir este pequeño homenaje a “los frutillas”, los primeros con los que hice esta ruta. Espero que nadie se ofenda por esta particular manera de describir tan gráficamente este elemento geológico.

Desde la casas del Salto descendimos hasta el puente colgante, por un frondoso sendero que parece sacado de alguno de los relatos de los Hermanos Grim. Ensegida llegamos a la laguna de Taravilla. A mí siempre me ha parecido una pieza de puzle de un azul intenso en medio de la vegetación e incrustada entre las montañas. Es una laguna misteriosa de la que se cuentan infinidad de leyendas, pues su caudal aumenta y disminuye, al margen de las temporadas de lluvias. Entonces recibe caudal de un arroyo, pero no es su principal aporte, que procede de aguas subterráneas y manantiales cercanos o incluso localizados en el interior de la misma.  Se trata de un proceso que no se corresponde de manera inmediata con la caída de las lluvias, sino que el agua se infiltra en la roca y va discurriendo de manera subterránea hasta encontrarse con capas arcillosas menos permeables, por donde sigue su camino hasta aflorar después en una surgencia de agua subterránea.

Además, en su recorrido por el subsuelo, el agua va disolviendo la roca caliza y enriqueciéndose con carbonato cálcico, de tal manera que al alcanzar la superficie precipita este carbonato cálcico, formando las tobas, de la misma manera que la cal se va acumulando en un grifo si no lo limpiásemos de vez en cuando.

De hecho, la laguna está represada por una barrera de toba de 175 metros de longitud, 75 metros de ancho y 30 metros de altura. Estas rocas son como las cajas negras de un avión y aportan, mediante complejas técnicas, una gran cantidad de información sobre su formación, la vegetación existente o incluso el clima. Así se sabe, por ejemplo, que esta barrera se formó hace 11.000 años y que hace unos 200, en época de lluvias, formaba una cascada natural semejante a la del Salto de Poveda.

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Salto de Poveda. //Foto: Asun Perruca

Allí nos dirigimos descendiendo unas escaleras que conviene salvar con mucho tino y despacio. Esta hermosa cascada es consecuencia del dique de contención de una antigua central hidroeléctrica que nunca llegó a funcionar y que se construyó recreciendo un travertino que existía previamente.

Seguimos nuestro camino por el sendero indicado con las correspondientes balizas, mientras nos aproximábamos peligrosamente al gran “chochopiedra”. Casi no se veía desde el sendero porque, a consecuencia de las pasadas lluvias primaverales, se encontraba secuestrado por una exuberante vegetación. Aun así no era difícil de apreciar desde la parte frontal, donde se encuentra una placa explicativa .Si “los frutillas” bautizaron esta formación con tan descriptivo nombre, lo que estábamos viendo era un espectacular pliegue anticlinal, cuyas rocas se sedimentaron en el Jurásico Inferior, hace unos 130 millones de años y se plegaron en la orogenia Alpina. Las capas interiores son más antiguas y las más modernas se localizan en su parte exterior.

Chochopiedra
Pliegue anticlinal.//Foto: Asun Perruca

Caminando por el sendero un poco más nos encontramos con un puente de tablas, donde el río es un gran espejo de plata en el que se refleja el cielo y todo el paisaje circundante. Allí no pude soportar la tentación de darme un chapuzón. No sé muy bien si el agua estaba fría o es que una vez dentro se te olvida. Lo único que sé es que había unos manchegos disfrutando de la tarde en este paraje y una vez dentro, les miré y les dije: “Jo, estamos en el paraíso”.

Nadando
Río Tajo a su paso por Poveda de la Sierra. //Foto: Asun Perruca

La última parada de nuestra ruta circular no podía ser otra que las Casas del Salto, parte de las construcciones de esa antigua central hidroeléctrica, hoy convertidas en negocio turístico. Los dueños han aprovechado su antigua maquinaria para diseñar una especie de curiosas esculturas que se pueden observar por todo el recinto. Se trata de uno de esos lugares idílicos en los que te dan ganas de refugiarte una temporada y, simplemente, olvidarte de todo. Allí disfrutamos de unas cervezas bien fresquitas y unos cacahuetes en una de las mejores terrazas de verano que se puedan imaginar.

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Casas del Salto. //Foto: M.P.

Con el atardecer regresamos a casa, después de uno de esos días perfectos, que se improvisan por la mañana cuando decidimos romper el maleficio del “ya iré” con el conjuro del “vamos”.

***A perfect day, between Peñalén, Poveda and Taravilla

One of the best things about the Molina-Alto Tajo Geopark is how easy it is to enjoy many cool things without too many complications. Of course, when you live here, you do not always find the necessary will because, after all, you can go any day. Perhaps that is why there is someone who carries the curse of not knowing his land, prisoner of the “I will go any day” spell. I have a club called “the fruits”, friends with whom from time to time we go out to hike through our moors and accidents. The group pretended to be called “and the route for when”, but as result of a typographical error, because in Spanish words for fruit and route are quite similar (fruta and ruta), now we also love watermelons, pears and bananas.

That day I didn’t go hiking with “the fruits”, but with my family. I was with my blog stuff when I received a message: “Prepare yourself because we are going to Peñalén to eat and then to make a route through Poveda de la Sierra and Taravilla”. It was my sister “La Mayor”. We can spend our lives planning things that we will never do, when the best plans come up when you simply decide to do it and someone says “let’s go”.

And there we were suddenly, in the car, three of my brothers and sisters, and two brothers-in-law, going to Peñalén.

We found ourselves in a town in festivities, those of September, that have moved to August so that the winter ghosts, who put on their flesh and bone suit in summer, could attend. The winter ghosts are all those people who have a town, of which they feel proud, but who can only live in summer because they work in the capital. Now they drink vermouth in the square, with a smile from ear to ear and happy to celebrate their family parties, but in winter they shout their absence through the streets and drag their chains through the dark and empty corners.

We booked a table at the restaurant “El Fósil”. If the other day we spoke about “Las Terreras” in Peralejos de las Truchas, in Peñalén, those Utrillas Sands make up the landscape of the town. You can see them everywhere, and even a company exploits them to extract the kaolin, which they use for various construction materials. The great green book of the Geology of the Natural Park -an orange one if you have the first edition- the Geological Guide of the Alto Tajo Natural Park, explains that these formations correspond to the Lower Cretaceous, about 100 million years ago, when we have to imagine a shallow tropical sea with crystal clear waters, to which several rivers flowed. Those rivers were those that accumulated these sands.

Among the residents of Peñalén there are many fossil lovers because it is very easy to find them in their environment. There they know as “potras” the terebrátulas (a kind of mussel) “gallinejas” to the Rhynchonellida and pillows to the sea urchins. Javier, the owner of the restaurant, explained it to me while he showed me some of his fossils.

Before lunch, we went around the town. The most singular thing of Peñalén is the environment in which it is located, also flanked by great walls of limestone, sedimented under a tropical sea, which in certain places is folded into an accordion. It is impressive the landscape that these rocks draw shortly before reaching the town, while you drive along the curves and slopes of the road. In fact, we miss a place where you can stop and leave the car to take a picture or enjoy the scenery. These rocks were folded during the Alpine orogeny, when there was the plates clash that formed the main mountain ranges of southern Europe and Asia, such as the Pyrenees, the Alps or the Himalayas, among others.

Enjoying the landscape, we ascended to the church, located at the highest point of the town: “As we get older, the slope becomes more sloping,” a neighbor from the town told us. Attending Mass on Sundays should have indulgences for the parishioners of Peñalén, but the truth is that the views from there are incredible. Dedicated to St. John Baptist, it is a simple temple, with a flared doorway with a semicircular arch and a square tower. Of Romanesque origin (S.XII), the church was rebuilt in the twentieth century, although it retains some Gothic elements inside.

After a short walk to get hungry we went to eat. The restaurant “El Fósil” is located at the entrance of the town and is a family business where you can enjoy home cooking and a very cozy atmosphere. We had a relaxed conversation with Basilio and Martina, Javier’s parents, and in the end, we took a family photo.

The menu is very varied, mixing the flavors of these páramos with others perhaps from that sea of the Cretaceous, with very well elaborated and well-presented dishes. In addition, they have a large wood grill on the terrace, which Yolanda, Javier’s wife, was attending all morning. We tasted some good “migas de pastor”, white beans with cuttlefish, rice soup, and shrimp salad, for the first course and for the main one we chose the pig cheeks, the barbecue, and the meatballs and we did not leave any gravel on the plate. I do not think I need to say anything else. We say goodbye with the promise to return, maybe in winter, when there is less fuss. Open all year, in autumn and winter they survive with customers of the kaolin trucks and hunters.

From there, we headed towards the “Casas del Salto”, in order to follow part of the Geo-route 7 of the Alto Tajo Natural Park and visit places such as the Salto de Poveda, the Laguna de Taravilla and “stone-cunt”.

– What is that “stone-cunt”? Our sister “The Oldest one” constantly asked us.

-When we get there, you’ll see it.

I was not very convinced to tell this anecdote on the blog, in case it could hurt some sensitivity, but in the end, we decided to include this little tribute to “the fruits”, the first ones with which I made this route. I hope no one is offended by this particular way of describing this geological element so graphically.

From the “Casas del Salto” we descend to the suspension bridge, to take a leafy path that seems to be taken from one of the stories of the Brothers Grim. Very soon, we arrived at the Taravilla lake. To me it has always seemed a piece of a puzzle of an intense blue in the middle of the vegetation and embedded among the mountains. It is a mysterious lake of which countless legends are counted, as its flow increases and decreases, regardless of the rainy season. Then it receives flow from a stream, but it is not its main contribution, which comes from nearby groundwater and close springs, even located inside it. It is a process that does not correspond immediately with the fall of the rains, but the water infiltrates the rock and runs underground until it is found with less permeable clayey layers, where it continues its path until it emerges after in an upwelling of groundwater.

In addition, in its journey through the subsoil, the water dissolves the limestone and enriches itself with calcium carbonate, so that when it reaches the surface this calcium carbonate precipitates, forming the tuffs, in the same way that the lime accumulates in a faucet if we did not clean it from time to time.

In fact, the lagoon is dammed by a tufa barrier 175 meters long, 75 meters wide and 30 meters high. These rocks are like the black boxes of an airplane and provide, through complex techniques, a large amount of information about their formation, the existing vegetation or even the climate. It is known, for example, that this barrier was formed 11,000 years ago and that about 200, in the rainy season, formed a natural waterfall similar to the Salto de Poveda.

There we go down some stairs that should be saved with great skill and slowly. This beautiful waterfall is the result of the dam of an old hydroelectric power station that never came to work and was built on a travertine that previously existed.

We continue our way along the indicated path with the corresponding signals, while we dangerously approached the great “stone-cunt”. You could hardly see it from the path, because as a result of the past spring rains, it was sequestered by exuberant vegetation. Even so, it was not difficult to appreciate from the front, where there is an explanatory plaque. If “the fruits” baptized this formation with such a descriptive name, what we were seeing was a spectacular anticline fold, whose rocks were sedimented in the Lower Jurassic period, about 130 million years ago, and they folded into the Alpine orogeny. The inner layers are older and the more modern are located on the outside.

Walking along the path a little further we come across a bridge of planks, where the river is a large silver mirror in which the sky and the surrounding landscape are reflected. There I could not bear the temptation to take a dip. I do not know very well if the water was cold or is that once inside you forget. The only thing I know is that there were some people from La Mancha enjoying the afternoon in this place and once inside, I looked at them and said: “We are in paradise”.

The last stop on our circular route could not be other than “Las Casas del Salto”, part of the constructions of that old hydroelectric power station, now converted into a tourist accommodation. The owners have used their old machinery to design a kind of curious sculptures that can be seen throughout the site. It is one of those idyllic places where I would like to take refuge for a while and simply forget about everything. There we enjoyed some cool beers and some peanuts in one of the best summer terraces you can imagine.

With the evening we return home, after one of those perfect days, which are improvised in the morning when we decided to break the curse of the “I’ll go any day” with the “let’s go” spell.

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